Inversión sostenible y greenwashing

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La industria financiera hace algunos años que está inmersa en la emisión y promoción de herramientas de inversión sostenibles y ambientalmente respetuosas. El principal problema, ya que podríamos pensar que es mejor no centrarse en los árboles que no nos dejan ver el bosque al completo y valorar el cambio a nivel genérico es que este ámbito con un gran potencial de recaudar flujos de inversión se presenta como algo que no es.

Lamentablemente, eso es todo, una idea esperanzadora. En realidad, la inversión sostenible hoy por hoy se reduce a poco más que publicidad exagerada, relaciones públicas, marketing y promesas falsas a la comunidad inversora.

El ESG como caballo de troya de la inversión sostenible

En muchos casos en toda la industria, los fondos de inversión se renombran (cínicamente) como “verdes” o “ESG”, sin existir cambios perceptibles, reales y cuantificables ni en el fondo en sí (estructura) ni en su posiciones o estrategias (compañías participadas, posiciones, etc.), simplemente por la renovada apariencia y los fines de marketing. En otros casos, los productos ESG contienen empresas irresponsables como las grandes petroleras y otros grandes contaminadores como la fabricación de “moda rápida” para impulsar el rendimiento del fondo.

Incluso hay gestores de carteras que extraen datos ESG para apostar contra empresas responsables con el medio ambiente, una estrategia de venta en corto. La gran parte de la industria se está centrando en proteger sus carteras de inversión de posibles daños provocados por el empeoramiento del clima, en lugar de ayudar a evitar que esos daños ocurran.

Los incentivos

Por desgracia actualmente, simplemente afirmar ser responsable con el medio ambiente es rentable. Solo el año pasado, los fondos de inversión con criterios casi se duplicaron. Pero independientemente de lo que promocionen como inversión verde o socialmente responsable, los gestores de las carteras de inversión están obligados legalmente (y también están incentivados financieramente) a no hacer nada que comprometa las ganancias. Nada.

Promover un cambio real en las inversiones a costa de asumir un coste real (financiero, personal o profesional) tiene muy difícil cabida dentro del juego.

A principios de este mes de marzo, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) anunció que estaba desarrollando un grupo de trabajo para, literalmente ”identificar las malas prácticas en relación con el ESG”, como divulgaciones inexactas o incompletas por parte de fondos de inversión empresas cotizadas. Una medida sin precedentes que sugiere la cantidad de abusos que se han dado en estos años de explosión del ESG.

Los intereses

Para ver unos ejemplo reales de la asignación de activos en estos fondos “verdes”, vamos a tomar uno de los más grandes de la industria, el Amundi Index MSCI Global Climate Change (UCITS ETF D), que cuenta con más de 1500 millones de euros bajo gestión. Sus 10 principales posiciones son las siguientes:

Fuente: Amundi

¿Es la lupa de estos fondos crítica o está más centrada en eliminar algunas categorías generales, como de empresas relacionadas con el petróleo, el gas o la explotación de recursos naturales?

¿Son las empresas tecnológicas realmente sostenibles o existe un impacto indirecto de sus actividades?:

Para profundizar un poco más, podemos encontrar la cartera completa de otro de estos grandes fondos, el Amundi MSCI World Climate Paris Aligned. Y sí, encontramos combustibles fósiles, minas y otras muchas empresas con dudosa reputación en cuanto al impacto de sus actividades en el medio ambiente.

Necesitamos arreglar el sistema

Si bien la forma en que luchamos contra una pandemia y el cambio climático es muy diferente, un aspecto está claro, Wall Street está dando falsas esperanzas a tratamientos no probados en mitad de una pandemia. En este escenario estas soluciones basadas en el marketing y la imagen pública no son sólo una distracción comercial, engañan al público y retrasan las medidas que si salvan vidas. El punto clave, es que las motivaciones e incentivos de la industria para continuar con el greenwashing es demasiado obvia, es una apuesta asimétrica, por una pequeña inversión publicitaria nuevos flujos de entrada de inversión a sus productos

El daño irreparable no vendrá solamente del cambio en el clima y nuestra adaptación a un entorno nuevo, sino de sabiéndolo, quedarnos estancados haciendo políticas de greenwashing en nombre de los resultados del próximo trimestre.

Irónicamente, la pandemia del COVID-19 nos ha obligado a aprender algunas lecciones dolorosas. Las respuestas a medias tintas y la negación grupal impulsa la moral, pero también nos adormece, en una falsa sensación de seguridad que prolonga y agrava las crisis.

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