Un plan en una servilleta. Las grietas en Jay Peak Resort.

Este es el cuarto artículo de nuestra serie sobre el fraude de Jay Peak Resort. Puedes leer las anterior partes en: Parte I – Una estación de esquí y la codicia. Un fraude de 350 millones de dólares. Parte II – Comprando una estación de esquí con dinero robado. Y Parte III – Estamos en una nube, protegidos por el gobierno.

Para aquellos que observaban con atención en 2012, las grietas en el esquema de Ariel Quirós estaban empezando a aparecer.

La primera señal pública de problemas en la estación de esquí Jay Peak vino de Douglas Hulme, un comercial británico al que se le habían concedido los derechos exclusivos de comercialización de los primeros proyectos financiados por los programas EB-5 de la estación.

Hulme publicó un comunicado en el que denunciaba las grandiosas afirmaciones de Quirós, el propietario del resort, y de su director, Bill Stenger, diciendo que su empresa ya no confiaba en “la exactitud de las declaraciones hechas por Jay Peak”.

Quirós y Stenger habían estado ingresando millones durante cuatro años en una cadena de transacciones que los investigadores describirían más tarde como algo parecido a un esquema Ponzi. Aunque el comunicado de Hulme llamó la atención del público, Quirós y Stenger ya habían superado varias veces las preguntas incómodas sobre las finanzas del Resort desde el inicio de su andadura conjunta.

El verano en que Quirós compró Jay Peak, su director financiero trató de obtener los extractos de las cuentas que supuestamente estaban reservadas para la expansión del complejo. Esa misma que Quirós había trasladado secretamente a una cuenta en el banco Raymond en Florida. Tras de varios meses de frustración, el director financiero dimitió, señalando la falta de control y dijo que los fondos de los inversores del programa EB-5 no estaban bien contabilizados.

Años más tarde, en una declaración ante la SEC (Securities and Exchange Commission) Stenger calificó a Mike Dupont, el director financiero que había dimitido, como “una persona depresiva, con ataques de ira”.

“Hasta donde yo sé”

Al año siguiente de la dimisión de Dupont, el interventor del resort, John Carpenter, envió un correo electrónico a Stenger señalando que había “tanta mezcla de dinero… que esto se ha convertido en un desastre”. Poco más tarde, los funcionarios de una organización de desarrollo económico rural de Vermont, que había prestado dinero a Jay Peak ,se encontraron con un retraso “extraño” al buscar las cuentas anuales y la contabilidad auditada del resort.

Stenger echó la culpa al director financiero que se había ido y siguió dando largas hasta que Quirós acabó con las dudas pagando el préstamo estatal con 3 millones de dólares del dinero de los inversores.

Antes de hacer público su informe, Hulme había pedido a Stenger los registros financieros del Resort, incluyendo los extractos de las cuentas secretas de Florida. Hulme también pidió garantías por escrito de que Jay Peak cumplía todas las leyes federales y estatales y no utilizaba el dinero de los inversores como garantía de los préstamos. 

Pero Stenger sabía que el dinero de los inversores se había utilizado como garantía. Aun así, intentó tranquilizar a Hulme prometiéndole que el dinero de los inversores estaba a salvo “hasta donde yo sé”.

La promesa no logró convencer a Hulme de que todo estaba en orden. Dimitió como comercial de los proyectos en febrero de 2012.

Hulme se negó a explicar su marcha a los periodistas, pero su abogado reveló en privado a un funcionario del estado de Vermont que la dimisión se había debido a su preocupación por las finanzas y el cumplimiento legal de Jay Peak.

Stenger trabajó horas extras para tratar de limitar los daños lo máximo posible. Fue a un periódico local a comunicar que el anuncio de Hulme era simplemente un conflicto entre una empresa y un proveedor y que las finanzas de Jay Peak eran “Sólidas como una roca”.

Sin embargo, los propios auditores de Jay Peak habían señalado que la búsqueda a cualquier precio de inversión extranjera exponía a la empresa a asumir muchos riesgos tanto financieros como legales. También señalaron otros problemas, como la falta de evaluaciones de fraude o de una código ético interno.  

Un paso más allá

Mientras los problemas se acumulaban, Ariel Quirós disfrutaba de una creciente riqueza.

En diciembre de 2011, Quirós y su esposa, Okcha, compraron un piso en la Quinta Avenida de Nueva York por 4,8 millones de dólares, con dinero que los investigadores posteriormente ligaron a los fondos de los inversores de la estación de esquí.

Menos de dos años después, compraron otro piso, esta vez en la Torre Trump (Trump Place) por 2,5 millones de dólares. Los investigadores también llegarían posteriormente a la conclusión de que Quirós utilizó dinero de Jay Peak para esta compra, y es más, también utilizó 6 millones de dólares del dinero de los inversores para pagar sus deudas con la Hacienda Estadounidense en 2014.

La disputa pública con Hulme amenazaba con convertirse en un problema que no iba a poder explicarse fácilmente. Sin embargo, los funcionarios estatales y federales seguían apoyando la visión de Jay Peak y se alinearon para una multitudinaria conferencia de prensa ese otoño.

Quirós presentó un nuevo proyecto, la cúspide del fraude, para llevar una empresa biomédica a la pequeña ciudad de Newport, situada a los pies de Jay Peak. El proyecto, conocido como AnC Bio, tenía orígenes muy cuestionables en Corea del Sur y beneficiaría a uno de los socios más antiguos de Quirós, Alex Choi.

“De verdad que no puedo creerme que todo esto comenzara con una plan en una servilleta”, escribió Quirós a su yerno y socio Joel Burstein en un correo electrónico. Al mismo tiempo que le recordaba el protocolo: “No hablar”

Enhorabuena! Has llegado al final de la Parte IV de nuestra serie sobre el fraude de Jay Peak Resort, si quieres estar al día de las próximas publicaciones puedes seguirnos en FacebookTwitter Instagram o suscríbete a nuestra newsletter mensual.